ChiiCo GranDe...
Pancho Villa, después de la frustrada invasión a Columbus, emprende la retirada y en Ciudad Guerrero es herido en una pierna por tropas carrancistas. Los estadounidenses en territorio mexicano inician una persecución masiva para capturarlo vivo o muerto. Villa se refugia en la sierra, en lo más profundo de las montañas. Chicogrande, un joven villista, tiene el encargo de conseguir asistencia médica y no duda en sacrificar su propia vida para lograrlo.
Los cineastas mexicanos de la vieja guardia son, en su mayoría, huesos duros de roer. Estos personajes aprendieron a hacer cine desde la resistencia y muchos de ellos no han cambiado sus métodos, su estética ni sus temas, simple y sencillamente no saben hacer cine de otra forma; piensan que México sigue siendo el mismo de los años sesenta o setenta.
Una leyenda de aquellas épocas -de cuando hacer cine no estaba de moda- es Felipe Cazals; personaje duro, incansable, envenenado (como el mismo lo dice) por el cine. El tamaño de la voluntad cinematográfica de este hombre no conoce límite: después de dos intervenciones quirúrgicas (una de ellas al corazón), se dio apenas dos meses de descanso para de inmediato irse a filmar a la sierra de Durango. "Es difícil vivir sin la mística de la filmación" dice un Cazals que está a punto de alcanzar los 73 años de edad y más de 40 películas filmadas.
Con Chicogrande, Cazals -al contrario de muchos de sus contemporáneos, como Ripstein- se muestra como un director actual que no se ha quedado estancado en la estética y los temas de sus años de gloria. Si no fuera porque su nombre está en el cartel, ésta película bien podría haber pasado como de cualquier otro cineasta mexicano contemporáneo (si, de un Cuarón o de un Iñarritu).
Chicogrande, basada en un cuento corto de Ricardo Garibay, narra un episodio real de la historia de México: la expedición punitiva que Estados Unidos lanzó sobre México en 1916 con el objetivo de capturar a Pancho Villa. Los gringos, comandados por el Mayor Butch Fenton (Daniel Martinez), no logran encontrar a Villa y están desesperados, no soportan estar en México, no soportan su clima, y no entienden la lealtad de la población hacia el general. "Villa está en todas partes y en ninguna".
Lo que los gringos no saben es que Villa está herido y escondido. Chicogrande (Damián Alcazar) es uno de sus hombras más cercanos y bajará de la sierra con el objetivo de encontrar un médico para el General. Pronto se encontrará con Fenton, poniendo a prueba su lealtad hacia Villa.
Pero tranquilios, ésta no es la clásica cinta que te recetarían en la clase de historia de la secundaria. Cazals no intenta ser docto ni mostrar ideología alguna; aquí los personajes históricos no son de bronce, es más, Villa sólo sale en una escena. Lo que le interesa al director en Chicogrande es mostrar a ese pueblo dispuesto a dar su vida por el Pancho Villa. ¿Qué otro hombre (aparte de Zapata) ha provocado tanta lealtad en un pueblo?
La película está filmada cómo si fuera un western: los caballos como medio de transporte y sobrevivencia, los personajes son simples (los buenos contra los malos) y hay economía de diálogos. El paisaje y la música son los otros protagonistas, pocas veces una película mexicana se ha permitido retratar con tanto color el paisaje mexicano. El aspecto más controversial es el uso de actores mexicanos interpretando a norteamericanos. Cazals se justifica diciendo que ello se debe a una pequeña venganza: "en los westerns siempre ponían a gringos haciendo el papel de mexicanos".
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