miércoles, 8 de diciembre de 2010

LA REVOLUCION CUBANA

En 1824, El presidente norteamerciano Monroe estable la política de expansionismo de ese país: ninguna potencia europea debía tener soberanía sobre territorio americano.

En
mayo de 1895 desembarcan los primeros contingentes libertadores de Cuba, en el oriente de la isla, conducidos por el mismo José Martí, que muere a los dos meses de desembarcar.

Por otra parte, ya en 1896 la guerra de independencia de
Cuba se había transformado en un asunto internacional. Por un lado se despertó el interés de Estados Unidos en la suerte que correría tanto Cuba como Puerto Rico. Por otro lado, en Filipinas, colonia española en el otro extremo del mundo, estalló también una sublevación independentista dirigida por el general Emilio Aguinaldo. Por último, el destino del decaído imperio español involucraba la salud de la propia monarquía española, jaqueada por las feroz oposición de derecha (ultranacionalista e imperialista) y los cuestionamientos de la izquierda republicana.

El 15 de
febrero de 1898, una mina submarina hundió al acorazado norteamericano Maine, fondeado en el puerto de La Habana, Cuba, provocando la confrontación bélica entre Estados Unidos y España.

El 21 de
abril Estados Unidos declara la guerra a España por la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

La guerra entre Estados Unidos y España es corta. Rápidamente, Estados Unidos se reúne con España en París y firma el tratado de paz (10 de
diciembre de 1898).

Por el artículo 2 del Tratado de París se afirmaba: "España cede a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las demás que están ahora bajo su soberanía en las Indias Occidentales, y la isla de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones" . Estados Unidos optó por ocupar Puerto Rico en forma indefinida, a diferencia de
Cuba para la que preservó el status de semicolonia legal con posibilidad de intervención permanente.

En 1933, se deroga la enmienda Platt, eliminando del texto constitucional la cláusula que atentaba claramente contra la soberanía cubana. Sin embargo, el protectorado de Washington se siguió ejerciendo de hecho.

En 1944 por primera vez en la historia, hubo elecciones completamente libres, en las que triunfó el antiguo líder revolucionario y ahora dirigente del Partido Revolucionario Auténtico, Ramón Grau San Martín.

En las elecciones de 1948 fue elegido presidente Carlos Prío Socarrás, ministro de Trabajo de Grau, quien de la mano de los Estados Unidos condujo a
Cuba a la guerra fría.

Eduardo Chibás, del Partido Ortodoxo, aparecía como el gran ganador de las elecciones de 1952, pero su suicidio abrió un vacío político, llenado por sus seguidores ante el desprestigio del oficialismo. Las elecciones no se celebraron debido a la intervención norteamericana y el poder se entregó a Batista, que aumentó la represión anticomunista.

El 26 de
julio de 1953, Fidel Castro, que ya había sido candidato parlamentario por el Partido Ortodoxo, encabezó el asalto al cuartel de Moncada, la segunda guarnición militar ubicada en Santiago de Cuba. Este hecho marcaría el comienzo de una vasta insurrección popular, cuyo principal objetivo era la caída de la dictadura, pero el fracaso de la empresa disminuyó el número de los rebeldes.

En 1954 Batista fue designado presidente en unas elecciones autoconvocadas y sin competencia, que abrieron un paréntesis de distensión en la vida política, que entre otros resultados permitió la salida de Castro de la cárcel y su partida al exilio mexicano. Ahí creó el Movimiento 26 de
Julio, reorganizó a los insurgentes y entró en contacto con el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara.

En
diciembre de 1956, a bordo del yate Granma, Castro desembarcó en la playa de las Coloradas, situada en la ensenada del Turquino (en el extremo suroccidental de Cuba), y se adentró en sierra Maestra. Allí recibió el apoyo de buena parte del campesinado y comenzó una guerra contra el gobierno que duró dos años. La isla estaba, en este periodo, completamente entregada al capitalismo estadounidense, que controlaba el 90% de las minas y de las haciendas, el 40% de la industria azucarera, el 80% de los servicios públicos y el 50% de los ferrocarriles y de la industria petrolera.

A fines de 1958, la guerrilla asentada en su base principal de sierra Maestra, así como el denominado II Frente Oriental, había acabado prácticamente con la resistencia del Ejército de Batista.

El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista, definitivamente derrotado por las fuerzas revolucionarias comandadas por Fidel Castro, abandonó
Cuba. Había triunfado la Revolución Cubana.

El 8 de
enero de 1959, Castro entró en La Habana, y se designó presidente a Manuel Urrutia Lleó, aunque el poder efectivo estaba en manos del principal dirigente revolucionario, que pronto se convirtió en primer ministro.

EL GOBIERNO DE UNIDAD POPULAR EN CHILE

Los partidos y movimientos que integran el Comité Coordinador de la Unidad Popular, sin perjuicio de mantener cada cual su propia filosofía y sus propios perfiles políticos, coinciden plenamente en la caracterización de la realidad nacional expuesta a continuación y en las proposiciones programáticas que serán la base de nuestra acción común y que entregamos a consideración del pueblo.
Chile vive una crisis profunda que se manifiesta en el estancamiento económico y social, en la pobreza generalizada y en las postergaciones de todo orden que sufren los obreros, campesinos y demás capas explotadas, así como en las crecientes dificultades que enfrentan empleados, profesionales, empresarios pequeños y medianos y en las mínimas oportunidades de que disponen la mujer y la juventud.
Los problemas en Chile se pueden resolver. Nuestro país cuenta con grandes riquezas como el cobre y otros minerales, un gran potencial hidroeléctrico, vastas extensiones de bosques, un largo litoral rico en especies marinas, una superficie agrícola más que suficiente, etc.; cuenta, además, con la voluntad de trabajo y progreso de los chilenos, junto con su capacidad técnica y profesional. ¿Qué es entonces lo qué ha fallado?
Lo que ha fracasado en Chile es un sistema que no corresponde a las necesidades de nuestro tiempo. Chile es un país capitalista, dependiente del imperialismo, dominado por sectores de la burguesía estructuralmente ligados al capital extranjero, que no pueden resolver los problemas fundamentales del país, los que se derivan precisamente de sus privilegios de clase a los que jamás renunciarán voluntariamente.
Más aún, como consecuencia misma del desarrollo del capitalismo mundial, la entrega de la burguesía monopolista nacional al imperialismo aumenta progresivamente, se acentúa cada vez más en su dependencia su papel de socio menor del capital extranjero.
Para la gran mayoría, en cambio, vender a diario su esfuerzo, su inteligencia. Decidir por los demás es lo que hacen todos los días.
Para la gran mayoría, en cambio, vender a diario su esfuerzo, su inteligencia y su trabajo es un pésimo negocio, y decidir sobre su propio destino es un derecho del cual, en gran medida, aún están privados.
En Chile las recetas reformistas y desarrollistas que impulsó la Alianza para el Progreso e hizo suyas el gobierno de Frei no han logrado alterar nada importante. En lo fundamental ha sido un nuevo gobierno de la burguesía al servicio del capitalismo nacional y extranjero, cuyos débiles intentos de cambio social naufragaron sin pena ni gloria entre el estancamiento económico, la carestía y la represión violenta contra el pueblo. Con esto se ha demostrado, una vez más, que el reformismo es incapaz de resolver los problemas del pueblo.
El desarrollo del capitalismo monopolista niega la ampliación de la democracia y exacerba la violencia antipopular.
El aumento del nivel de lucha del pueblo, a medida que fracasa el reformismo, endurece la posición de los sectores más reaccionarios de las clases dominantes que, en último término, no tienen otro recurso que la fuerza.
Las formas brutales de la violencia del Estado actual, tales como las acciones del Grupo Móvil, el apaleo de campesinos y estudiantes, las matanzas de pobladores y mineros, son inseparables de otras no menos brutales que afectan a todos los chilenos.
Porque violencia es que junto a quienes poseen viviendas de lujo, una parte importante de la población habite en viviendas insalubres y otros no dispongan siquiera de un sitio; violencia es que mientras algunos botan la comida, otros no tengan cómo alimentarse.
La explotación imperialista de las economías atrasadas se efectúa de muchas maneras: a través de las inversiones en la minería (cobre, hierro, etc.), y en la actividad industrial, bancaria y comercial mediante el control tecnológico que nos obliga a pagar altísimas sumas en equipos, licencias y patentes, de los préstamos norteamericanos en condiciones usurarias que nos imponen gastar en Estados Unidos y con la obligación adicional de transportar en barcos norteamericanos los productos comprados, etc.
Para muestra un solo dato. Desde 1952 hasta hoy, los norteamericanos invirtieron en América latina 7 mil 473 millones de dólares y se llevaron 16 mil millones de dólares.
De Chile el imperialismo ha arrancado cuantiosos recursos equivalentes al doble del capital instalado en nuestro país, formado a lo largo de toda su historia.
Los monopolios norteamericanos, con la complicidad de los gobiernos burgueses, han logrado apoderarse de casi todo nuestro cobre, hierro y salitre.
Controlan el comercio exterior y dictan la política económica por intermedio del Fondo Monetario Internacional y otros organismos. Dominan importantes ramas industriales y de servicios; gozan de estatutos de privilegio, mientras imponen la devaluación monetaria, la reducción de salarios y sueldos y distorsionan la actividad agrícola por la vía de los excedentes agropecuarios.
Intervienen también en la educación, la cultura y los medios de comunicación. Valiéndose de convenios militares y políticos tratan de penetrar las FF. AA.
Las clases dominantes, cómplices de esta situación e incapaces de valerse por ellas mismas, han intensificado en los últimos diez años el endeudamiento de Chile con el extranjero. Dijeron que los préstamos y compromisos con los banqueros internacionales podrían producir un mayor desarrollo económico. Pero lo único que lograron es que hoy día Chile tenga el récord de ser uno de los países más endeudados de la tierra en proporción a sus habitantes.
En Chile se gobierna y se legisla a favor de unos pocos, de los grandes capitalistas y sus secuaces, de las compañías que dominan nuestra economía, de los latifundistas cuyo poder permanece casi intacto.
A los dueños del capital les interesa ganar siempre más dinero y no satisfacer las necesidades del pueblo chileno. Si producir e importar automóviles de alto precio, por ejemplo, es un buen negocio se desvían hacia ese rubro valiosos recursos de nuestra economía, sin tener en cuenta que sólo un porcentaje ínfimo de chilenos están en condiciones de adquirirlos y que hay necesidades mucho más urgentes que atender; desde luego, en este mismo rubro, la de mejorar la locomoción colectiva, dotar de maquinaria a la agricultura, etc.
El grupo de empresarios que controla la economía, la prensa y otros medios de comunicación; el sistema público, y que amenaza al Estado cuando éste insinúa intervenir o se niega a favorecerlos, les cuesta muy caro a todos los chilenos.
Para que ellos se dignen seguir trabajando, pues sólo ellos pueden darse el lujo de poder trabajar o no, es preciso:
- No darles toda clase de ayuda. Los grandes empresarios estrujan al Estado bajo la amenaza que no habrá inversión privada si las ayudas y garantías que piden no se les otorgan;
- No permitirles producir lo que ellos quieran con el dinero de todos los chilenos, en lugar de elaborar lo que necesita la gran mayoría del país;
- No dejarlos llevarse las ganancias que obtienen a sus cuentas bancarias en el extranjero,
- No dejarlos despedir obreros si éstos piden mejores salarios;
- No permitirles manipular la distribución de alimentos, acapararlos para provocar escasez y de esta manera subir los precios a fin de continuar enriqueciéndose a costa del pueblo. Mientras tanto, buena parte de los que efectivamente producen experimentan una difícil situación:
- Medio millón de familias carecen de viviendas y otras tantas o más viven en pésimas condiciones en cuanto a alcantarillado, agua potable, luz, salubridad.
- Las necesidades de la población en materia de educación y salud son insuficientemente atendidas.
- Más de la mitad de los trabajadores chilenos reciben remuneraciones insuficientes para cubrir sus necesidades vitales mínimas. La desocupación y el trabajo inestable se sufre en cada familia. Para innumerables jóvenes la posibilidad de empleo se presenta muy difícil e incierta.
El capital imperialista y un grupo de privilegiados que no pasa del 10 % de la población, acaparan la mitad de la renta nacional. Esto significa que de cada cien escudos que los chilenos producen, 50 van a parar a los bolsillos de 10 oligarcas y los otros 50 deben repartirse entre 90 chilenos, del pueblo y de la clase media.
El alza del costo de la vida es un infierno en los hogares del pueblo y, en especial, para la dueña de casa. En los últimos 10 años, según datos oficiales, el costo de la vida ha subido casi en un mil por ciento.
Esto significa que todos los días se les roba una parte de su salario o de su sueldo a los chilenos que viven de su trabajo. Igual como les ocurre a los jubilados y pensionados, al trabajador independiente, al artesano, al pequeño productor, cuyas exiguas rentas son recortadas a diario por la inflación.
Alessandri y Frei aseguraron que pondrían término a la inflación. Los resultados están a la vista. Los hechos demuestran que la inflación en Chile obedece a causas de fondo relacionadas con la estructura capitalista de nuestra sociedad y no con las alzas de remuneraciones corno han pretendido hacer creer los sucesivos gobiernos para justificar la mantención del sistema y recortar los ingresos de los trabajadores. El gran capitalista, en cambio, se defiende de la inflación y más aún se beneficia con ella. Sus propiedades y capitales se valorizan, sus contratas de construcción con el Fisco se reajustan, y los precios de sus productos suben llevando siempre la delantera a las alzas de remuneraciones.
Un alto número de chilenos están mal alimentados. Según estadísticas oficiales, el 50 % de los menores de 15 años de edad están desnutridos. La desnutrición afecta su crecimiento y limita su capacidad de aprender, de instruirse.
Esto demuestra que la economía en general y el sistema agrícola en particular, son incapaces de alimentar a los chilenos, pese a que Chile podría sustentar ahora mismo una población de 30 millones de personas, el triple de la población actual.
Por el contrario, debemos importar cada año centenares de miles de dólares en alimentos de origen agropecuario.
El latifundio es el gran culpable de los problemas alimentarios de todos los chilenos y responsable de la situación de atraso y miseria que caracteriza al campo chileno. Los índices de mortalidad infantil y adulta, de analfabetismo, de falta de viviendas, de insalubridad son, en las zonas rurales, marcadamente superiores a las de las ciudades. Estos problemas no los ha resuelto la insuficiente Reforma Agraria del gobierno demócratacristiano.
Sólo la lucha del campesinado con el apoyo de todo el pueblo puede resolverlos. El actual desarrollo de sus combates por la tierra y la liquidación del latifundio abre nuevas perspectivas al movimiento popular chileno.
El crecimiento de nuestra economía es mínimo. En los últimos lustros hemos crecido, en promedio, apenas a razón de un 2 % anual por persona; y desde 1967 no hemos crecido, más bien hemos retrocedido, según las cifras del propio Gobierno (ODEPLAN). Esto quiere decir que en 1966 cada chileno tenía una mayor cantidad de bienes de la que tiene hoy. Ello explica que la mayoría esté disconforme y busque una alternativa para nuestro país.
La única alternativa verdaderamente popular y, por lo tanto, la tarea fundamental que el Gobierno del Pueblo tiene ante sí, es terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del socialismo en Chile.
    



LA UNIDAD Y LA ACCION DEL PUEBLO ORGANIZADO
El crecimiento de las fuerzas trabajadoras en cuanto a su número, su organización, su lucha y la conciencia de su poder, refuerzan y propagan la voluntad de cambios profundos, la crítica del orden establecido y el choque con sus estructuras. En nuestro país son más de tres millones; de trabajadores, cuyas fuerzas productivas y su enorme capacidad constructiva, no podrán sin embargo liberarse dentro del actual sistema que sólo puede explotarles y someterles.
Estas fuerzas, junto a todo el pueblo, movilizando a todos aquellos que no están comprometidos con el poder de los intereses reaccionarios, nacionales y extranjeros, o sea, mediante la acción unitaria y combativa de la inmensa mayoría de los chilenos, podrán romper las actuales estructura y avanzar en la tarea de su liberación.
Los imperialistas y las clases dominantes del país combatirán la unidad popular y tratarán de engañar una vez más al pueblo. Dirán que la libertad está en peligro, que la violencia se adueñará del país, etc. Pero las masas populares creen cada vez menos en estas mentiras. Diariamente crece su movilización social que hoy se ve reforzada y alentada por la unificación de las fuerzas de izquierda.
Para estimular y orientar la movilización del pueblo de Chile hacia la conquista del poder, constituiremos por todas partes los Comités de la Unidad Popular, articulados en cada fábrica, fundo, población, oficina o escuela por los militantes de los movimientos y de los partidos de izquierda e integrados por esa multitud de chilenos que se definen por cambios fundamentales.
Los Comités de Unidad Popular no sólo serán organismos electorales.
Serán intérpretes y combatientes de las reivindicaciones inmediatas de las masas y, sobre todo, se prepararán para ejercer el Poder Popular.
Así, pues, este nuevo poder que Chile necesita debe empezar a gestarse desde ya, dondequiera que el pueblo se organice para luchar por sus problemas específicos y dondequiera que se desarrolle la conciencia de la necesidad de ejercerlo.
Este sistema de trabajo común será un método permanente y dinámico de desarrollo del Programa, una escuela activa para las masas y una forma concreta de profundizar el contenido político de la Unidad Popular en todos sus niveles.
En un momento dado de la campaña los contenidos esenciales de este Programa, enriquecidos por la discusión y el aporte del pueblo y una serie de medidas inmediatas de gobierno, serán señaladas en un Acta del pueblo que se constituirá para el nuevo Gobierno Popular y el Frente que lo sustenta, en un mandato irrenunciable.
Apoyar al candidato de la Unidad Popular no significa, por tanto, sólo votar por un hombre, sino también pronunciarse en favor del reemplazo urgente de la actual sociedad que se asienta en el dominio de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros.

GUERRA DE COREA

Conflicto bélico librado en la península de Corea desde junio de 1950 hasta julio de 1953. Se inició como una guerra entre Corea del Sur (República de Corea) y Corea del Norte (República Democrática Popular de Corea), después de que esta última invadiera los territorios de la primera. El conflicto rápidamente se convirtió en una guerra internacional limitada que involucró a Estados Unidos y a otras 19 naciones. Desde un punto de vista general, la guerra de Corea fue un enfrentamiento derivado de la Guerra fría. Los motivos de Corea del Norte para invadir Corea del Sur tuvieron que ver con la frontera establecida entre ambas repúblicas en el paralelo 38, así como con las propias circunstancias internacionales. Al contrario de lo afirmado en la época, Corea del Norte aparentemente atacó a Corea del Sur sin conocimiento de la Unión Soviética ni de la República Popular China. La Unión Soviética, que esperaba la guerra en un momento posterior, boicoteó la acción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuando se produjo el ataque. El gobierno comunista de China, mientras tanto, esperaba invadir la isla de Taiwan sin que Estados Unidos respondiera militarmente.
DESARROLLO DEL CONFLICTO
La lucha establecida al sur del paralelo 38 y la creciente oposición al presidente de Corea del Sur, Syngman Rhee, convencieron al presidente de Corea del Norte, Kim Il Sung, de que sería bien recibido por muchos surcoreanos como liberador y reunificador de las dos Coreas.


La guerra se inició el 25 de junio, cuando el Ejército norcoreano cruzó el paralelo 38 e invadió Corea del Sur. Estados Unidos respondió inmediatamente enviando suministros a Corea del Sur, y pronto aumentó su implicación en el conflicto. El 27 de junio, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la ausencia voluntaria de la Unión Soviética, aprobó una resolución presentada por Estados Unidos que imponía sanciones militares a Corea del Norte. Tres días después, el presidente estadounidense Harry S. Truman, ordenó que las divisiones estacionadas en Japón se trasladaran a Corea. Las fuerzas estadounidenses, las surcoreanas y otros contingentes de tropas de Australia, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, Etiopía, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Filipinas, Suráfrica, Tailandia y Turquía, con unidades médicas de Dinamarca, India y Suecia, fueron puestas bajo un mando unificado de la ONU dirigido por el general estadounidense Douglas MacArthur. Las fuerzas de tierra de estas naciones, Estados Unidos y Corea del Sur se agruparon en el VIII Ejército estadounidense, en lo que fue la primera intervención conjunta llevada a cabo por la ONU.
Incluso después de que Truman involucrara a las divisiones de Estados Unidos en Corea, la guerra siguió un curso negativo para los intereses enfrentados a los norcoreanos. Antes de que éstos se detuvieran en agosto, habían tomado Seúl y las tropas estadounidenses y surcoreanas habían sido expulsadas del pequeño perímetro alrededor de la ciudad portuaria de Pusan, situada en el sur. Los refuerzos estadounidenses pudieron mantener esta pequeña área y, el 15 de septiembre de 1950, el general MacArthur lanzó una invasión anfibia sobre la ciudad de Inch' n, en la costa occidental de Corea del Sur. En un movimiento coordinado, las fuerzas de la ONU rompieron el perímetro de Pusan. Rápidamente, los norcoreanos fueron conducidos y obligados a traspasar el paralelo 38.

Percibiendo una oportunidad no sólo para detener la expansión comunista sino también para eliminarla, el presidente Truman aprobó las órdenes para que las fuerzas de la ONU cruzaran el paralelo 38 y empujaran al enemigo hacia la frontera de China. A pesar de las repetidas advertencias chinas de que entrarían en la guerra si los estadounidenses llegaban cerca del río Yalu, las fuerzas de la ONU cruzaron a territorio norcoreano el 7 de octubre y conquistaron Pyongyang, su capital. Hacia el 25 de octubre, algunas unidades avanzadas llegaron al río Yalu; allí entraron en combate con tropas chinas que habían entrado en Corea del Norte.
El 26 de noviembre, la potente ofensiva china cerró la línea de retirada al noreste de Corea a las tropas de la ONU. Los comunistas reconquistaron Pyongyang el 5 de diciembre y Seúl el 4 de enero de 1951. La ofensiva comunista se detuvo el 15 de enero a lo largo de un frente al sur de Seúl.

El temor a una guerra abierta con China y la Unión Soviética hizo que el presidente estadounidense abandonara su objetivo de reunificar por las armas Corea y retomara su objetivo original de detener la `agresión comunista' en Corea.
El VIII Ejército estadounidense inició la ofensiva el 25 de enero, y todo el mando militar de la ONU participó en el potente ataque conocido como `Operación Asesino', el 21 de febrero, que provocó que los chinos se retiraran lentamente de Corea del Sur. Seúl cayó de nuevo en poder de las fuerzas de la ONU el 14 de marzo. Hacia el 22 de abril, éstas habían ocupado posiciones al norte del paralelo 38 a lo largo de una línea que se estableció hasta el final de la guerra. Mientras tanto, el 11 de abril, el general MacArthur, que había defendido públicamente una estrategia militar de enfrentamiento abierto con China, fue relevado del mando por Truman. Con su sucesor, el general Matthew Ridgway, las fuerzas de la ONU se implicaron principalmente en acciones defensivas durante los dos años siguientes.

Aunque los comunistas no podían llevar a cabo una ofensiva importante, sus fuerzas, bien atrincheradas, hacían que la estrategia de defensa activa de la ONU fuera muy costosa. Algunas de las batallas más desesperadas se produjeron en las colinas denominadas Old Baldy, Capital, Pork Chop, T-Bone y Heartbreak Ridge.
Durante la guerra de Corea, el espacio aéreo desempeñó un papel decisivo, siendo la primera ocasión en que entraron en combate aviones supersónicos (MiG-15 chinos y F-86 Sabres estadounidenses).
INICIO DE LAS CONVERSACIONES DE PAZ  En junio de 1951, a medida que las operaciones bélicas se iban convirtiendo en una guerra de posiciones, el delegado soviético en la ONU propuso formalmente que los beligerantes iniciaran conversaciones para el alto el fuego. El 10 de julio de 1951, comenzaron las negociaciones de tregua en Kaesong (Corea del Norte) que continuaron de forma intermitente durante dos años.
Aunque llevadas a cabo en un ambiente de sospecha mutua, las negociaciones finalmente dieron como resultado un acuerdo que no resolvió un tema importante: el rechazo comunista a aceptar el principio, defendido por la ONU, de que un prisionero de guerra no sería entregado a su Ejército contra su deseo. Las negociaciones se rompieron en octubre de 1952 y no se reiniciaron hasta abril de 1953. Al final de la primavera de ese año, ambas partes acordaron que los prisioneros que no desearan regresar a sus países fueran custodiados por una comisión neutral durante los 90 días posteriores a la firma del armisticio. Durante este periodo, cada nación podía intentar persuadir a sus ciudadanos para que regresaran a su país. Ambas partes acordaron mantener una conferencia de paz de alto nivel dentro de los tres meses siguientes a la fecha efectiva del armisticio, pero que, hasta abril de 1954, se pospuso.
FINAL DE LA GUERRA
En julio de 1953, se firmó el acuerdo de tregua en Panmunjom. Así, pendiente del último acuerdo en la conferencia de paz planificada al efecto, la guerra de Corea finalizó después de más de tres años de conflicto y de aproximadamente cuatro millones de bajas (entre muertos y heridos). El daño económico y social de la guerra de Corea fue incalculable.



CRISIS DEL CANAL DE SUEZ
Conflicto entre Gran Bretaña, Francia, Israel y Egipto, que tuvo lugar desde el 29 de octubre hasta el 6 de noviembre de 1956. La causa inmediata de esta crisis fue la nacionalización de la Compañía Universal del Canal Marítimo de Suez (anglo-francesa desde 1875) llevada a cabo por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el 26 de julio de 1956. El primer ministro británico Anthony Eden consideró que la acción emprendida por Nasser ponía en peligro el suministro petrolífero procedente del golfo Pérsico y el comercio con el Lejano Oriente a través del canal de Suez, además de representar un desafío al predominio británico en Oriente Próximo. Por este motivo, Eden decidió beneficiarse de este incidente para derrocar al presidente egipcio mediante el uso de la fuerza. Se ordenó a los jefes del Estado Mayor británico organizar una expedición militar con este propósito. Francia, indignada también por la actitud de Nasser, pero más aún por el constante suministro de armas egipcias a los independentistas argelinos, se sumó al plan británico. Eden esperaba conseguir el apoyo de Estados Unidos, pero el presidente estadounidense Dwight David Eisenhower se negó a emplear la fuerza para resolver este conflicto. Estados Unidos aprovechó la demora provocada por los lentos preparativos militares de los británicos y franceses para intentar promover una solución pacífica para la crisis, pero sus esfuerzos fracasaron debido a los impedimentos planteados por Gran Bretaña y Francia.
A pesar de que Eisenhower había negado su apoyo, Eden estaba decidido a tomar medidas contra Egipto. A tal efecto, Gran Bretaña y Francia establecieron una alianza con Israel, que tenía conflictos fronterizos con Egipto, en una reunión secreta entre los ministros de estos tres países celebrada en Sèvres (Francia) el 22 y 23 de octubre, y cuyo objetivo era garantizar la participación israelí en la lucha contra Egipto. Cumpliendo lo acordado entonces, el Ejército israelí atacó las posiciones egipcias en la península del Sinaí, el 29 de octubre. Gran Bretaña y Francia lanzaron un ultimátum un día después exigiendo el cese de las hostilidades en ambos bandos, la retirada de las tropas a 16 km de distancia del canal en doce horas y el consentimiento para que esta zona fuera ocupada por fuerzas anglo-francesas.
Dado que el gobierno egipcio se negó a aceptar los términos impuestos, los británicos bombardearon los aeródromos egipcios (31 de octubre) y destruyeron su fuerza aérea cuando se cumplió el plazo previsto en el ultimátum. La opinión mundial criticó la acción anglo-francesa y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas amenazó con intervenir en favor de Egipto. Eisenhower mostró su indignación, y Estados Unidos propuso dos resoluciones que fueron aprobadas por unanimidad en la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada del 2 al 4 de noviembre: el cese de las hostilidades y la retirada israelí del territorio egipcio, y el envío de una Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas (UNEF) a Egipto para supervisar la retirada de todas las tropas extranjeras. Gran Bretaña y Francia hicieron caso omiso de estas resoluciones y, entre el 4 y el 6 de noviembre, fuerzas aerotransportadas y anfibias anglo-francesas alcanzaron las proximidades del canal, derrotaron a las tropas egipcias y comenzaron a avanzar a través del mismo. No obstante, Gran Bretaña tenía que hacer frente ahora a una crisis financiera y a la falta de suministro de petróleo debido a que Egipto había bloqueado el canal durante la lucha. Estados Unidos se negó a enviar ayuda económica o crudo a los británicos hasta que sus fuerzas abandonaran Egipto. Ante la inminencia de un desastre financiero, Gran Bretaña (con el consentimiento reluctante de Francia) acató el alto el fuego el 6 de noviembre (Israel había abandonado la lucha el 5 de noviembre). El 3 de diciembre de 1956, tras la posterior polémica provocada por la exigencia británica de que las fuerzas anglo-francesas formaran parte de la UNEF —a lo cual se negó Estados Unidos—, las tropas de Gran Bretaña y Francia iniciaron la retirada de Egipto, y Gran Bretaña recibió ayuda económica y suministros de petróleo. Este episodio supuso un humillante revés para Gran Bretaña y Francia. Eden dimitió de su cargo como primer ministro en enero de 1957.

LA REVOLUCION SANDISTA

Con el triunfo de la revolución comenzaba un nuevo período lleno de ilusión pero también de dificultades. El país había quedado destrozado por la guerra, las víctimas habían sido muy numerosas y los Estados Unidos mostraban una actitud recelosa ante las nuevas autoridades nicaragüenses.
 
 
Triunfo de la Revolución
Triunfo de la Revolución: 19 de Julio de 1979


Se formó una junta de 5 miembros para administrar el país y Daniel Ortega, un comandante sandinista, fue nombrado coordinador. Se anuló la constitución somocista y se inició la obra de reconstrucción del país. Se llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizaron las tierras y propiedades de la familia Somoza y de sus más importantes colaboradores, aunque se respetaron otras propiedades y empresas. Se dieron los primeros pasos para mejorar la atención sanitaria y para llevar a cabo una reforma agraria. El proyecto sandinista no pasaba por el reparto indiscriminado de tierras a los campesinos, sino por el agrupamiento de éstos en cooperativas de trabajadores. Ello provocó algunos roces y decepciones entre quienes habían pensado que la revolución daría paso a la propiedad de la tierra. Por otra parte, muchos nicaragüenses afines a Somoza emigraron  a Miami donde constituyeron, junto con los cubanos exiliados, un poderoso grupo de influencia en la política norteamericana.
Pronto empezaron los problemas. Una parte importante de la Guardia Nacional se refugió en Honduras y Costa Rica y, ayudada y financiada por Estados Unidos, inició una guerra contra el régimen sandinista. En el curso de esta guerra las atrocidades fueron enormes y los recursos dedicados a la misma cada vez eran mayores. Fue necesario instituir un servicio militar y eso causó descontento de muchas personas en Nicaragua. Las cooperativas de campesinos fueron el blanco preferido de los contrarrevolucionarios (o "contras") y los errores de los sandinistas hicieron que una parte de la población que inicialmente apoyaba al gobierno se decantase por la "contra".
 
 
Campesino armado
Escena común en la Nicaragua revolucionaria:
Un campesino se dirige al trabajo armado
con un fusil en previsión de un ataque de la "contra"


Una ola de solidaridad mundial fue la respuesta a la agresión. Se formaron numerosos comités de solidaridad con Nicaragua y los gobiernos europeos desarrollaron importantes proyectos de colaboración con el pequeño país que pugnaba por salir de su atraso. Muchos nicaragüenses fueron enviados a estudiar a universidades extranjeras y brigadas de cooperantes y voluntarios acudían a poner su grano de arena (y a veces a hacer su particular revolución) al agitado contexto nicaragüense.
La guerra dificultaba las comunicaciones, consumía recursos ingentes y ocasionaba una gran escasez en el país. El gobierno de Estados Unidos fue condenado por el Tribunal Internacional de la Haya y requerido, sin éxito, para que cesase en su guerra de agresión contra Nicaragua. En 1984 los sandinistas vencieron en unas elecciones supervisadas atentamente por observadores internacionales y Daniel Ortega fue elegido presidente.
 
 
Cartel contra la intervención
Cartel contra la intervención norteamericana en Nicaragua


La guerra de agresión continuó y en 1985 los Estados Unidos decretaron un embargo comercial contra Nicaragua. Estalló el escándalo Irán-Contra cuando se descubrió que la CIA vendía armas a Irán (contraviniendo el bloqueo decretado por las Naciones Unidas) y con el dinero obtenido apoyaba a la "contra" nicaragüense. También se descubrió el pago de armas con cocaína  y el desvío de armamento supuestamente destinado a otros países hacia la "contra" nicaragüense.
Para financiar la guerra, el gobierno sandinista recurrió a la devaluación de la moneda, lo que provocó una espiral inflacionista sin precedentes. Los precios subían día a día y la escasez aumentaba, mientras el país dedicaba a veces hasta la mitad de su presupuesto a la guerra.
La intervención de otros países, en el marco de unos acuerdos de paz globales para la región (en aquella época había conflictos armados en Guatemala y El Salvador) se tradujo en la celebración de nuevas elecciones en 1990 que, contra todo pronóstico, fueron ganadas por una coalición derechista, la UNO (Unión Nacional Opositora)
 

LA GUERRE DE VIETNAM

     La primera formulación coherente de la estrategia que Estados Unidos aplicaría en Vietnam se debe al actual Secretario de Estado, Henry A. Kissinger -entonces director de la revista Confluence-, quien en su libro Armas Nucleares y Política Exterior, publicado en 1957, sostenía la necesidad de adecuar el dispositivo militar norteamericano para las guerras limitadas, tanto en el espacio como en los armamentos. Serían guerras localizadas, sin uso de armas nucleares. A diferencia de la guerra nuclear y mundial que el Pentágono preveía contra la URSS, las guerras limitadas se desenvolverían en teatros alejados de Europa, particularmente en Asia, y para ellas no serviría la estrategia atómica. La hipótesis de conflicto que presidía estas especulaciones era la lucha contra el comunismo dondequiera que éste amenace o impida la extensión de la influencia norteamericana, habida cuenta de que el enemigo, si bien es internacional en cuanto a su contenido, es nacional en cuanto a la forma en que toma el poder.
     Esta idea fue completada poco después por el general Maxwell Taylor, Jefe del Estado Mayor Conjunto, quien señalaba que la única guerra total era contra la URSS y atómica, y que las demás guerras eran "limitadas", categoría en la cual se integraban las guerras "localizadas" y subversivas o "especiales" para las cuales se crearon las "fuerzas especiales" y las tácticas contraguerrilleras y de contrainsurgencia. A su vez, toda esta estrategia "nueva" propugnada por el entonces presidente Kennedy y su Secretario de Defensa, Robert Mc Namara, incluía además la "guerra nuclear limitada" con pequeñas bombas atómicas, "de tipo táctico".
     Todos estos conceptos derivaban de la "respuesta flexible" que había que dar al comunismo con los medios adecuados a la magnitud de cada ataque, y la consiguiente "escalada" (teorías y neologismo de Herman Kahn). La "estrategia global" así resultante era servida por los Whiz Kids (niños prodigios) de Robert Mc Namara, quienes aportaron las computadoras electrónicas, la investigación operativa, el análisis estadístico, los cálculos científicos, los estudios de costos y rendimientos y otras técnicas modernas.
     La guerra de Vietnam contribuyó a la revisión de estos conceptos, cuando las grandes ofensivas del Frente Nacional de liberación en 1968 barrieron simultáneamente con las posiciones enemigas en el campo de batalla, con el comandante Westmoreland en el mando militar, con el presidente Johnson en el Gobierno de Estados Unidos y con estas teorías militares que no resistieron una crítica tan radical.
     Poco antes uno de sus autores, el general Maxwell Taylor, se había retractado cuando atribuyó los fracasos de 1965-1966 a que en Vietnam su país "perseguía un objetivo limitado, con medios limitados, riesgo limitado y voluntad de vencer limitada". En cuanto a Henry A. Kissinger, le fue asignada la misión de negociar la retirada de Estados Unidos, lo cual logró en los acuerdos de París de 1973.
     Según los datos del Pentágono, Estados Unidos lanzó a la guerra 800.000 ciudadanos, murieron 56.237 y quedaron heridos o lisiados 303.654, a un costo de 150.000 millones de dólares. Si además consideramos los graves problemas políticos que afrontaron dentro y fuera de Estados Unidos, se concluye que Washington había comprometido todo su prestigio y poderío en esta aventura.
     A Vietnam la guerra le costó millones de muertos y heridos; decenas de millones de hectáreas productivas arrasadas; decenas de miles de aldeas, ciudades, puentes, diques, embalses, ferrocarriles, caminos, fábricas, puertos, hospitales y escuelas que fueron bombardeados. Millones de millones de horas de trabajo de obreros y campesinos dedicadas al esfuerzo de guerra. Pero para Vietnam no era una aventura sino su revolución.
     Cuando en 1945 se proclamó la República Democrática de Vietnam comenzó la reforma agraria, en un país con los 4/5 de su población campesina, con 2 millones que murieron de hambre. Durante la guerra contra Francia (1946-1954), en los territorios que controlaba el Ejército Popular de Vietnam se repartían entre campesinos pobres y desposeídos las tierras confiscadas a los enemigos. A la inversa, cuando los ejércitos coloniales reconquistaban estas zonas, la primera medida era despojar a los campesinos de sus tierras. Esta posesión y despojo de la tierra ha sido una constante desde 1945 hasta 1964, cuando el FNL había liberado gran parte del Sur. Pero a partir de 1965 se intensificaron los bombardeos masivos contra las zonas liberadas en el sur y contra la República Democrática de Vietnam del Norte, lo cual era equivalente o más grave que el despojo de la tierra.
     La reforma agraria conoció en Vietnam avances y retrocesos relacionados con las alternativas políticas y militares que impulsaban a buscar la adhesión de los terratenientes patriotas o a prescindir de ellos. A partir de 1953 se hace más firme y gracias a ella pudieron ser abastecidas las tropas de Vo Nguyen Giap en Dien Bien Phu, que fue llamada la operación del arroz andante porque 200.000 cargadores lo transportaron a cuestas, en bicicletas o con búfalos, desde sus fuentes ubicadas a 400 Km. de la batalla, adonde llegaba solo el 10% del arroz, ya que el resto era consumido por el increíble transporte.
     La batalla de Dien Bien Phu duró 55 días y 55 noches, del 13 de marzo al 7 de mayo de 1954; marcó el fin de la dominación francesa en Indochina y consolidó definitivamente la independencia de la República Democrática de Vietnam del Norte. Las tropas de Giap aniquilaron o capturaron a 16.000 soldados enemigos y obtuvieron la rendición de toda la oficialidad encabezada por el general De Castries. El 20 de julio de 1954 se firmaron los acuerdos de Ginebra que reconocían la independencia absoluta de Vietnam, Laos y Camboya, obligando al retiro de las tropas extranjeras y prohibiendo introducirlas en el futuro. Vietnam se dividía provisoriamente en dos zonas, al N. y S. del paralelo 17, y en 1956 se realizarían elecciones para su reunificación.
     En el Sur, en junio de 1954, Estados Unidos había puesto en el Gobierno a Ngo Dinh Diem, para desconocer los acuerdos en trámite, quien pronto declaró la República de Vietnam del Sur y se lanzó a una feroz represión de opositores, particularmente los comunistas y guerrilleros del Viet-Minh, liquidando a 170.000 "enemigos" de Diem. Por supuesto, intentó despojar a los campesinos de las tierras repartidas durante la guerra, con relativo éxito. Para controlarlos les nombró jefes de aldeas que fueron prontamente liquidados por la resistencia y los concentraba en "aldeas estratégicas" para impedir su contacto con los guerrilleros. Con estas medidas violaba además las milenarias autonomías comunales de los aldeanos, y con todo ello no hacía más que empujar a la resistencia a todo el pueblo. Sobre esta oposición y las ya sólidas bases políticas y militares se creó en diciembre de 1960 el Frente Nacional de Liberación, que apenas un año después ejercía su control sobre 7 millones de personas. En las zonas liberadas por el FNL también se realizaban repartos de tierras que hacia 1967 alcanzaban unos 2 millones y medio de hectáreas.
     El Partido de los Trabajadores de Vietnam -sucesor del viejo Partido Comunista Indochino fundado por Ho Chi Minh en 1930 y gobernante en Hanoi desde 1945- y el FNL de Vietnam del Sur resumían su lucha en una consigna: "liberar al sur y defender al norte". Señalaban que en el sur tenía lugar una revolución nacional-democrático-popular: nacional por la independencia política aún no completada; democrática porque liquidaba los resabios precapitalistas y coloniales y popular porque la dirigían las masas trabajadoras. En sus documentos no hay nada que sugiera que la revolución en el sur fuera socialista.
     En cuanto a la República Democrática de Vietnam del Norte, y para decirlo con las propias palabras del Partido de los Trabajadores, se trataba de "liberar completamente al norte, concluir la reforma agraria y la restauración de la economía nacional, prepararse para la realización de la revolución socialista en esta parte". "El norte liberado pasaba a la etapa de la revolución socialista, entrando en la época de transición socialista y convirtiéndose en sólida base de la revolución para todo el país". Y en cuanto a la estrategia nacional: "Con las fuerzas combinadas de la revolución socialista en el norte y la revolución nacional-democrático-popular en el sur, nuestro pueblo se lanzaba a edificar un Vietnam pacífico, reunificado, independiente, democrático y poderoso"(1).
     Con relación al objetivo de la intervención norteamericana -que según el Congreso y la Casa Blanca norteamericanos era defender al sur de un ataque proveniente del norte- los vietnamitas sostenían que "La guerra de agresión yanqui en el sur seguía siendo, por su carácter y objetivos, una guerra encaminada a implantar el neocolonialismo"(2).
     Y respecto de la "estrategia global" -que para Washington era reprimir al comunismo dondequiera que éste avanzara- se consideraba a Vietnam como guerra experimental: "La situación en Vietnam del Sur pone de manifiesto la derrota inevitable de los imperialistas en su "guerra especial"; si esa guerra de experimentación fracasa en el Sur, fracasará en cualquier otro lugar. Ese es el significado internacional de la lucha patriótica de nuestros compatriotas sureños; es su aporte al movimiento de liberación en el mundo"(3).
     Washington también pensaba que era una guerra ejemplificadora. El 3 de noviembre de 1969 dijo el presidente Nixon que la "derrota y humillación" de los Estados Unidos en Vietnam "encendería la violencia dondequiera que nuestros compromisos ayudan a preservar la paz; en el Medio Oriente, en Berlín, e incluso en el hemisferio occidental". Y el 30 de abril de 1970 -en su discurso anunciando la invasión formal a Camboya- insistió: "Vivimos en una época de anarquía, tanto en el exterior como en nuestro país. Observamos ataques insensatos contra las grandes instituciones creadas por civilizaciones libres en los últimos 500 años. Aquí, en Estados Unidos, se destruyen sistemáticamente grandes universidades. Pequeñas naciones del todo el mundo sufren ataques, internos y externos. Si cuando las circunstancias son adversas, Estados Unidos actúacomo un gigante impotente y digno de lástima, las fuerzas del totalitarismo y la anarquía amenazarán a las naciones libres y a las instituciones libres de todo el mundo"(4).
     La "guerra especial" comenzó con las mayores operaciones guerrilleras y el incremento del personal y bases norteamericanas en 1960. Los combates se libran principalmente entre las tropas survietnamitas dirigidas por oficiales norteamericanos y las Fuerzas Armadas de Liberación en Vietnam del Sur, brazo armado del FNL. Estados Unidos había instalado sus bases en las ciudades de la costa, penetrando hacia el centro en las altiplanicies en Pleiku, en el norte en Ke Sanh y en el sur en bases cercanas a Saigón y algunas en la península de Camau, en el extremo meridional. La idea era unificar progresivamente entre sí estas bases, hasta unir la superficie bajo control norteamericano, porque aunque el FNL todavía no controlaba todo el territorio, libraba batallas en todos lados, todo el territorio era teatro de la guerra, por lo que Estados Unidos se proponía "pacificar" el territorio logrando una superficie uniendo sus bases. La actividad de las FAL, cada vez más intensa y frecuente, llevó al fracaso estos planes. Hacia 1964 ya controlaban gran parte del territorio y población, en tanto que Saigón se debatía entre la feroz represión a los budistas y los golpes de estado: en 30 meses, de noviembre de 1963 a junio de 1966, Saigón tuvo 13 gobiernos diferentes, lo que impedía una base de apoyo político para las operaciones contra el FLN, a quien solo podían una acción puramente militar, en tanto que éstos libraban una lucha armada con las FAL, luchas políticas de masas, agitación y propaganda dentro de las tropas de Saigón(5) y la lucha económica que a la vez que implicaba la destrucción de vías de comunicaciones y abastecimientos del enemigo, significaba el apoderamiento de la cosecha de arroz -proveniente principalmente del delta y valle del Mekong que controlaba el FNL -obligando a Saigón a importarlo de Estados Unidos o bien permitiendo su paso por las provincias liberadas previo pago de impuestos que oblaban los destinatarios enemigos. Hacia 1964 ya habían fracasado todos los planes de la "guerra especial", tanto la pacificación, como las "aldeas estratégicas" -que no eran creación original de Diem sino de los británicos que las habían empleado con éxito contra la guerrilla en Malaya-, y el FNL controlaba cada vez más territorio y población, causaba cada vez más bajas y estragos al enemigo y se afirmaba con un poder superior al de Saigón.
     La "guerra localizada" se imponía para los estrategas norteamericanos, ya que no podían combatir al enemigo con las tropas de Saigón. En 1965 comienza el desembarco masivo de soldados estadounidenses y se intensifican los ataques navales y aéreos contra la República Democrática de Vietnam del Norte. A fines de 1964 las FAL ya habían librado grandes batallas en campo abierto, con grandes concentraciones de tropas.
     La guerra se desencadenó con carácter permanente entre 1965 y 1973, sin que las treguas que solían acordarse para navidad o el año nuevo vietnamita sirvieran más que para intentar sondeos diplomáticos entre las partes.
     1968 fue un año decisivo a partir de la gran ofensiva iniciada el 30 de enero, y que continuó hasta 5 meses después. En febrero el FNL ocupó 64 ciudades importantes y cabeceras de provincias, incluidas Hue y Saigón, estableciendo el poder revolucionario en la primera. En enero se inició el asedio a la base norteña de Khe Sanh, que solo pudo ser evacuada en abril con la intervención de la I División de Caballería aerotransportada, cuando las FAL se habían retirado aparentemente para permitir la evacuación, ya que el 31 de marzo el presidente Johnson anunció por televisión la primera limitación de los bombardeos a Vietnam del Norte. La base de Khe Sanh fue definitivamente abandonada por Estados Unidos a mediados de año, cuando el general Westmoreland y sus planes de grandes operaciones habían sido reemplazados por el general Creighton Abrams y las operaciones móviles pequeñas. A partir de la ofensiva de 1968 los Estados Unidos pasan a la defensiva. En 1970, ante la imposibilidad de avanzar en Vietnam del Sur, Estados Unidos invade Camboya -7 millones de habitantes, país neutral-, luego se extienden los bombardeos masivos a Laos, que se habían iniciado varios años antes para impedir el abastecimiento de las FAL por la "ruta de Ho Chi Minh", que salía de Vietnam del Norte, entraba en Laos y volvía a aparecer en Vietnam del Sur. La frontera de Laos y Camboya era la firme base de cientos de kilómetros de largo y decenas de ancho que controlaban las FAL.
     En 1972 las FAL lanzaron otra gran ofensiva, a la que Estados Unidos no pudo responder más que reanudando los bombardeos contra Vietnam del Norte y minando sus puertos, con lo que demostraba de paso, como lo había hecho durante toda la guerra, su desprecio por todas las Convenciones Internacionales sobre conflictos militares que se habían suscripto luego de las dos Guerras Mundiales.
     La resistencia del Norte a tales ataques y el sostenimiento de la ofensiva en el Sur, sumados al deterioro de la situación interna de Estados Unidos, llevaron, en enero de 1973, a la firma de los acuerdos de París, donde se obligaban a retirar todas las tropas extranjeras.
     Hasta 1975, y mientras el cuerpo expedicionario se retiraba lentamente, prosiguieron los ataques del siempre renovado ejército de Saigón con sus mandos norteamericanos, en Survietnam, Laos y Camboya, con el apoyo y los ataques aéreos estadounidenses, y bombardeos masivos. Mientras, el FNL consolidaba su poder en las zonas liberadas, donde ya en 1969 se había creado el Gobierno Revolucionario Provisional, apoyaba la guerra de los Khmer rojos y del Pathet Lao contra los ejércitos derechistas de sus países, y el de Survietnam apoyado por Estados Unidos. En enero de 1975 comienza la ofensiva final en Camboya y en marzo en Vietnam del Sur. El 30 de abril de 1975 el G.R.P. izó la bandera de la estrella en la Ciudad de Ho Chi Minh.
     Las grandes diferencias estratégicas, organizativas y tácticas se enuncian en grandes trazos. Los vietnamitas se planteaban su guerra como una lucha de liberación y autodefensa contra la dominación y agresión de una potencia extranjera, que, a su vez, se lanzaba a una invasión al estilo del viejo colonialismo contrariando el único objetivo político que hubiera podido resultar viable -en hipótesis, ya que no en la realidad- y que no podía ir más allá del establecimiento de un estado capitalista independiente en Survietnam.
     A la guerra rápida, tipo blitzkrieg que procuraba Estados Unidos para utilizar su ventaja inicial en número de tropas y poder de fuego, los vietnamitas opusieron una guerra de larga duración que permitiera transformar en fuerza militar la resistencia popular, aprovechar la superior fuerza de choque de la infantería vietnamita y desgastar el poder militar enemigo, confiando en que el poder material y técnico norteamericano está limitado por la debilidad política resultante del carácter de la guerra. Que por lo mismo Estados Unidos no podía llevar la "escalada" al infinito dado el aislamiento mundial con que iban a esta guerra y las protestas dentro de su propio país que incluían a importantes sectores dirigentes: halcones y palomas en la jerga en boga. El costo en vidas y dólares que Washington podía absorber estaba realmente limitado.
     A la división horizontal del territorio survietamita en cuatro Regiones Tácticas de Norte a Sur fundada en la relación existente entre la cantidad de bases norteamericanas y las zonas ocupadas por el FNL, éste opuso tres regiones estratégicas fundadas en la topografía, el clima, la población, la economía y la política. Estas tres regiones estratégicas eran la ciudad, el campo y las montañas, con sus particulares modalidades ofensivas y defensivas.
     A ejércitos basados en efectivos regulares de Estados Unidos y Saigón, el FNL opuso las Fuerzas Armadas de Liberación de Vietnam del Sur compuestas por tres categorías de tropas: a) Guerrilleros; unidades locales de autodefensa que aseguraban la defensa de la aldea y pasaban del trabajo cotidiano al combate y viceversa; b) Unidades Regionales que operaban en distritos o provincias agrupadas generalmente en compañías; c) Ejército Regular bien equipado y entrenado para todas las formas de la guerra moderna que operaba en el conjunto del territorio. Sus efectivos se integraban por traspasos verticales de las unidades locales a las regionales y después al ejército regular. Esta organización era similar a la del Ejército Popular de Vietnam que había conquistado la victoria contra Francia y sus características esenciales eran la democracia y voluntariedad en el reclutamiento desde la guerrilla en adelante; la cooperación constante de las dos primeras agrupaciones en todas las operaciones del Ejército Regular; el importante papel del comisario político y las sesiones de autocrítica donde no solo evaluaban las operaciones militares sino el conjunto de problemas políticos. Estas características, además de dotar al Ejército de un reclutamiento de los mejores combatientes, aseguraban la movilidad y presencia de las FAL en todo el territorio.
     Estados Unidos subestimaba al enemigo al describirlo como un puñados de guerrilleros y "congos" en bloque. Hanoi y el FNL efectuaban las más sutiles distinciones aun dentro de los propios círculos dirigentes de Washington, para dirigir a cada uno la propaganda adecuada.
     El comando norteamericano en Vietnam mantenía un dispositivo disperso y oscilante entre la ofensiva y la defensiva, según disminuyeran o arreciaran los ataques de las FAL, que mantenían la iniciativa. En cambio los vietnamitas habían optado por la ofensiva estratégica, a partir de la guerra de autodefensa política, manteniendo permanentemente su superioridad en el ataque, el asalto y la persecución. A la inversa, para estas acciones los norteamericanos se apoyaban principalmente en el superior poder de fuego de su aviación y artillería -especialmente con la "caballería aérea" inventada ad-hoc para esta guerra y cuyo costo resulta tan prohibitivo que no puede establecerse en otros ejércitos- pero la debilidad de sus fuerzas de choque de infantería impedían que encontraran a las FAL, que aparecían de improviso y desaparecían como fantasmas.
     Estados Unidos disponía de gran movilidad gracias a sus tropas aerotransportadas, con potente fuego de sostén desde lejos, con rapidez en sus dispositivos de cerco, con gran fuerza de choque de su aviación, artillería y fuego de tanques, pero todas estas ventajas se diluían en estériles esfuerzos por la debilidad del fuego de apoyo directo, la tendencia de sus tropas a aglutinarse en los combates, sin audacia de maniobra, por la debilidad y a veces inexistencia de la fuerza de choque de su infantería, acostumbrada a batallas ordenadas, por su baja moral, en definitiva.
                                                      
     A la incertidumbre norteamericana entre la ocupación del terreno o la movilización de sus fuerzas, a la desproporción entre la superabundancia logística y de servicios frente a la escasez de sus fuerzas combatientes, las FAL oponían ataques en las montañas y en la costa, en el norte y en el Delta y la península de Camau, en las ciudades y en campo abierto, con acciones de guerrillas, o fuertes concentraciones de tropas, u operaciones por oleadas, atacando en la retaguardia y en el frente, simultánea o separadamente, contando como factor decisivo de las victorias la superioridad de sus fuerzas de asalto.
     A la guerra "especial y localizada" o "limitada" que arriesgaba Estados Unidos, los vietnamitas opusieron una guerra total de la nación entera, apoyándose en la ayuda de China y la Unión Soviética, que fue modesta en relación con los recursos militares norteamericanos y aún con la proporcionada por la misma URSS a Egipto en ese período. Vietnam aprovechó la justicia política de su causa que llevaba al máximo heroísmo y decisión de su pueblo, frente a la lucha sin ideales del cuerpo expedicionario y los soldados de Saigón.

INDEPENDENCIA DE LA INDIA

Darknes, durante el siglo XVII se llevó a cabo la colonización británica de la India, la cual se consolidó luego de la expulsión de los franceses. Esta victoria del 23 de junio de 1757 fue atribuída a Robert Clive, quien actuó en representación de la Compañía de las Indias Orientales. El dominio británico duró un período aproximado de dos siglos, hasta el año 1947.**Las causas: Desde el punto de vista administrativo, los británicos no transformaron la repartición territorial llevada a cabo por los mongoles. Económicamente, favorecieron el desarrollo del país, aunque desde una perspectiva colonialista, lo cual tuvo por efecto la ruina del artesanado urbano y, por consiguiente, la superpoblación del campo. **Ideología y acciones principales:
Al romper el equilibrio económico tradicional, la acción británica alimentó un nacionalismo indio cuyo iniciador fue Ram Mohan Roy (1772-1833).Su obra fue proseguida por Debendranath Tagore (1817-1905) y Ramakrisna Paramahamsa (1836-1886),cuya experiencia mística fue universalizada por Narendranath Datta (1862-1902).El "hinduismo simplificado" de este último desembocó en una reivindicación nacional, a la cual el hambre de 1899 y la agitación de Bengala hicieron más vigorosa.
Sin embargo, la conciencia nacional y la resistencia a los gobernantes coloniales siguieron en aumento. La juventud india, europeizada en universidades, entra en contacto con las ideas nacionalistas y liberales de los países europeos y prepara la lucha contra el dominio británico. El Congreso Nacional Indio, creado por los británicos (más concretamente por Allan Octavian Hume) en 1885,sirvió de plataforma para el debate, iniciándose un movimiento autonomista que, a través de sucesivas concesiones y gracias a la labor extraordinaria de Gandhi, culminó el 15 de agosto de 1947 en la total independencia del país. En 1892 Inglaterra concede derechos electorales a los habitantes de la India y comienza la admisión de funcionarios nativos en la administración estatal, en el Consejo del Virrey y en los Consejos de las provincias. La resistencia contra la dominación británica se expresó por medio de manifestaciones violentas en las primeras décadas del presente siglo, en 1905.Gran Bretaña respondió con las armas a quienes protestaban: en Amristar las tropas británicas abrieron fuego contra una multitud pacífica y dieron muerte a 400 indios. La India se convirtió en un engranaje capital de la diplomacia británica, lo cual explica las precauciones tomadas para salvar sus fronteras. Las reformas religiosas se convierten en medios indispensables para una renovación interna y el Congreso exige una participación activa en la administración del país; el Government of India act ,que sentó las bases de una confederación panhindú, no satisfizo al partido del congreso. Entonces faltaba una guía para organizar a los que habían tomado conciencia de su dignidad nacional. Esa guía tuvo un nombre: Gandhi, que logró llevar al país a la independencia sin recurrir a la lucha armada. Mohandas Gandhi, dirigente del Congreso Nacional Indio desde 1920,se propuso alcanzar la independencia mediante la desobediencia pacífica y logró su objetivo después de la segunda guerra mundial.**Consecuecias:
Sin embargo, fracasó en su objetivo último, la unificación de hindúes y musulmanes en una sociedad integrada. La agitación y los disturbios se tradujeron en derramamientos de sangre. Al final, la división pareció la única respuesta al problema. En 1947 nacieron dos nuevos estados, Pakistán Oriental (ahora Bangladesh) y Pakistán Occidental (ahora Pakistán).